lunes, 6 de junio de 2011

Problemas de corazón


Pues sí, problemas de corazón, amor. Y tú sabes por qué. Para nuestros lectores, que deben de estar cansados de nuestras ausencias, explicaré la razón: ayer fuimos demasiado buenos.

Lo malo de no vivir juntos (por circunstancias completamente ajenas a nuestra voluntad) y tener responsabilidades es que a veces nuestros deseos y nuestras obligaciones no son compatibles. Y ayer relegamos nuestros deseos en pro de nuestro deber.

Yo no sé cómo te fuiste a dormir tú, pero sí te diré cómo me fui a dormir yo: malísima. Tenía todo el cuerpo en tensión, los pezones como piedras y el clítoris ardiéndome. Estaba más mojada que el mundo entero en los días del Diluvio Universal.

Y lo de dormir fue un show. Tardé horas. Buscando la posición cómoda y no encontraba ninguna. Me molestaba todo y mi propio cuerpo era mi peor enemigo. Si he dormido tres horas esta noche, muchas han sido, y ninguna la he dormido bien.


Estabas en mis sueños, pero eran todos gaudinianos, con formas raras, con el tiempo estirándose como chicle y los sonidos apagados. Y, peor aún, sin sexo.

Me he despertado infinidad de veces pensando en ti, sintiéndote casi a mi lado, para volver a caer en esa bruma onírica en la que estabas, pero no como yo hubiera querido. Me he acariciado toda la noche pensando en ti, te he deseado y añorado en cada gesto, en cada placer efímero que me he proporcionado. Me faltaba tu peso, tu piel, tu boca... me sigues faltando ahora mismo.

Mi corazón, ese músculo, anoche necesitaba toda la acción del mundo y un poco más. Te necesitaba a ti para calmar mis palpitaciones, para enloquecerme con tus caricias, con tus juegos, con tu dominio. Necesitaba arañar tu espalda y lamer tu pecho. Quería morderte la boca, el cuello, los pezones, acariciarte los huevos, ponértela dura y cabalgarte hasta el amanecer. Todavía quiero.

Quiero verte esta noche y devorarte entero, recorrerte con mi lengua desde los talones hasta la nuca y desde tu boca hasta tu polla, lamértela, chupártela, sentirte ponerte duro contra mi paladar y después tenerte dentro hasta que la locura nos lleve.

Te quiero y te deseo como nunca he deseado ni querido a nadie. Necesito que esta noche seas mi amo y me liberes con tu pasión, con tu fuego, con tu dominio, con tu ansia, con tus gemidos y tus besos.

Te necesito.

2 comentarios:

  1. No imaginas cómo entiendo cada una de las palabras expresadas, las sensaciones, los deseos, los miedos, la distancia,...
    Espero que esta noche, o una noche próxima, se produzca ese encuentro, que los deberes y responsabiliades puedan ser relegados y plasmar físicamente ese deseo.

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  2. Se produjo, esa misma noche, sin duda :-)

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