
Llevo varios días pensando en escribir algo aquí. Quería que fuera algo morboso y sexy, pero lo único que me sale ahora mismo es lo que siento, puro y duro, y no tiene morbo de ninguna de las maneras. Y he pensado que, aunque no sea como para subir la tensión, no es menos cierto que merece ser expresado y que el lugar adecuado es éste.
En realidad, son varias cosas y todas se entremezclan dentro de mí, pero intentaré expresarlas de modo ordenado, aunque sólo sea para hacerme entender.
Lo primero que quiero decir, aunque lo digo siempre y te lo repito y debes de estar cansado de oírmelo decir, es que te quiero y que me maravilla esto nuestro que tenemos.
Me maravilla cómo, la otra noche, cuando yo estaba que no estaba, de mal humor, arisca, tensa y rebotándome porque me molestaba hasta el aire, me hiciste volver a mí. Me llevaste a nuestro rincón oculto, donde pocos o ninguno se aventuran, y te sentaste detrás de mí, los dos en el mismo asiento del coche.
En realidad, son varias cosas y todas se entremezclan dentro de mí, pero intentaré expresarlas de modo ordenado, aunque sólo sea para hacerme entender.
Lo primero que quiero decir, aunque lo digo siempre y te lo repito y debes de estar cansado de oírmelo decir, es que te quiero y que me maravilla esto nuestro que tenemos.
Me maravilla cómo, la otra noche, cuando yo estaba que no estaba, de mal humor, arisca, tensa y rebotándome porque me molestaba hasta el aire, me hiciste volver a mí. Me llevaste a nuestro rincón oculto, donde pocos o ninguno se aventuran, y te sentaste detrás de mí, los dos en el mismo asiento del coche.